El mundo y Emilia (Pardo Bazán)

CUENTO: NOELIA ADÁNEZ | ILUSTRACIÓN: laperroverde

Cae la tarde. Emilia ha salido a contemplar de cerca un rosal en el jardín del pazo porque en ese mismo rosal, el día anterior, vio unos escarabajos. Su madre le dijo que eran mariquitas, pero ella sabe que no. Son más naranjas que las mariquitas y, a juzgar por sus movimientos, no están en las rosas para libar, sino para comérselas.

Emilia ha desafiado las órdenes de su madre y de su tía, que habían dado instrucciones muy precisas de no salir por riesgo de tormenta. Pronto comenzará a llover, como viene sucediendo desde el comienzo de septiembre. Emilia sabe que corre peligro de empaparse, embarrarse, mojarse medias y botines y, como consecuencia de todo lo anterior, recibir un castigo. O sea, Emilia se sabe en peligro. Pero el comportamiento desafiante y criminal de los coleópteros, los olores de los fragantes rosales y, en general, las sensaciones que le provoca la oscuridad que empieza, le hacen querer esperar un poquito más. Los escarabajos y sus ansias devoradoras, la luna redonda asomando en el cielo, los rayos, el sonido paralizador de los truenos… Ninguna de estas cosas está a su alcance en Madrid. Solo aquí, en el pazo, en Galicia, puede Emilia acercarse de ese modo furtivo a la madre naturaleza y sus misterios.

Se desata la tormenta. Los rayos resplandecen en el cielo, los truenos rugen, el agua cae. Emilia pega las narices al rosal y, al poco, nota cómo se ablanda la tierra bajo sus pies y se siente caer irremediablemente hacia lo más profundo. Caer y caer hasta abandonarse.

Doña Amalia y Doña Vicenta sacuden a Emilia, que yace en la cama empapada en sudor, pataleando y alzando los brazos al cielo entre gritos: “Los rosales, los rosales”. Por fin la niña despierta. Se incorpora. Mira alrededor. La quietud del ambiente contrasta con las caras de susto y preocupación de Doña Amalia y Doña Vicenta.

Emilia las mira como buscando respuestas.

Doña Vicenta dice:

—Niña, has tenido una pesadilla. Se lo he dicho mil veces a tu madre. Que lees mucho, que es mucho lo que lees. Ese La Rochefoucauld y sus ideas. ¡Hay que cortar tanta lectura!

Doña Vicenta está enfadada. Doña Amalia, más tranquila, pregunta:

—Emilia, hija mía, pero ¿qué te pasa?

A lo que la niña responde, ya menos asustada y claramente divertida:

—Mamá, creo que tengo el mundo en la cabeza.

Y tanto crecía ese mundo fantástico de Emilia, que decidió contarlo y con trece años escribió su primera novela.

Así fue como Emilia se convirtió en una de las más importantes escritoras de la literatura española y en una convencida defensora de los derechos de las mujeres.

“¡Ay del género humano si la Historia se redujese a la opresión del débil por el fuerte, al triunfo de la violencia!”
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La protagonista

Emilia Pardo Bazán

Aristócrata, novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora y catedrática. Fue una precursora del feminismo.
Nació en A Coruña en el siglo XIX.